Quién soy

-Sobre mí-

Me llamo Farners, tengo 31 años, nací un mes de Septiembre en Barcelona ciudad y crecí en un pueblecito cerca de Girona, Catalunya, España. Mi familia es catalana, ¡de ahí mi nombre tan poco común!

A finales del 2015, logré realizar el sueño de viajar sin rumbo fijo ni fecha de vuelta. Decidí viajar sola y, con la mochila más cargada de miedos que de otra cosa, salí de mi zona de confort, haciendo mi primer viaje al Sudeste Asiático.

Durante mi camino, descubrí mi pasión por viajar y, a ella, se unía mi afición por la fotografía. Comprendí muchas cosas como, por ejemplo, que viajar no es gratis, pero vivir tampoco lo es. Hay gente que ahorra para comprarse la casa de sus sueños, o el coche que le gusta, yo ahorro para vivir mis mejores recuerdos y experiencias, que es lo único que me llevaré de este mundo.

Aquél viaje al Sudeste Asiático, no había sido un viaje sin más, había cambiado algo en mi. Fue tan fuerte el deseo de seguir conociendo, que de Asia me fui a América Latina y, tras meses viajando, volví  a casa enamorada de viajar sola.

Vías machu Pichhu

A veces la gente me pregunta: «Farners, ¿por qué viajas y sola?» y mi respuesta es clara: «porque viajar me hace sentir viva».

Viajo porque me gusta respirar nuevos aires, porque soy inquieta, curiosa y porque tengo la necesidad de estar en constante movimiento. Viajo despacio, con mochila, ya que me gusta viajar ligera y me permite moverme con facilidad, ahí, me doy cuenta que no hacen falta muchas cosas para vivir.

Viajando aprendo todo lo que no te enseñan en las aulas, pienso que las mejores lecciones están ahí fuera. En ruta, las posibilidades de aprender de la gente, crecer como persona, asombrarme con lo que veo, descubrir el mundo de otra manera y descubrirme a mí misma se multiplican, viajar me permite todo esto y mucho más, por este motivo viajo.

Hay un mundo ahí a fuera esperándome -el mundo no es tan malo como nos hacen creer- y no pienso perdérmelo.

La gente me dice que soy «valiente» por viajar sola, yo no lo creo así, pienso más que mi valentía no pasa por haberme ido sola, sino por creer en mi e intentar hacer lo que realmente me hace feliz: viajar.

A veces me pregunto a mí misma si seguiré moviéndome mucho tiempo o si algún día encontraré un lugar en el mundo en el que quiera quedarme para siempre. Por ahora, sigo queriendo estar en movimiento.

Esta página ha surgido de la inquietud para dar ese «empujoncito» a mujeres que como tu, quieren viajar y no terminan de dar este paso ya sea por miedo a lo desconocido, por creer que no son capaces de hacerlo solas o por algún otro motivo personal. Quiero que aquí encuentres un lugar que te ayude a lanzarte a viajar, explorar, sentir, ¡vivir! Quiero mostrarte que sí se puede viajar en solitario y que ya somos muchas las que lo hacemos.

Por otro lado, desde mi humilde experiencia, pretendo aportar información práctica y vivencias a aquellas viajeras a las que les interese conocer lugares que he visitado. Con mi foto-libro «Paisajes de Indonesia«, mis postales viajeras y mis relatos en cada uno de mis viajes, intentaré ilustrar estos mismos lugares.

-Lo menos serio-

No ha pasado mucho tiempo desde que era aquella nena que tenía miedo a soltar amarras, que veía el mundo muy lejano, difícil de alcanzar y menos, sola.

La que se pasaba horas delante de la pantalla del ordenador leyendo acerca de otros lugares, soñando con conocerlos algún día y visitando blogs de otras chicas que viajaban sin temor alguno (al menos era mi sensación).

Siempre pensando que eran chicas muy afortunadas y valientes -pensamiento erróneo- y que yo nunca lograría dejar a un lado mis miedos, desprenderme de la vida que tenía y saciar mis ganas de explorar y conocer.

No fui una niña viajera, no sabía si viajar sola tan lejos de casa y de los míos me gustaría, si sabría cómo moverme o simplemente dónde dormir. Pero en ruta me di cuenta que todos mis miedos estaban infundados, y me pregunté cómo podía cuestionarme si me gustaría viajar con lo viva que me sentía haciéndolo.

Descubrí hace algunos años que ser viajera me apasiona más que cualquier profesión o hobby, porque es lo único que me lleva a reconocerme una y otra vez y a estar en paz con el mundo y conmigo misma.

Cada vez que me cargo la mochila al hombro, mi manera de percibir el mundo cambia por completo y eso hace que mis ganas de conocer el mundo se vuelvan cada más y más ambiciosas.

Tengo miedos, soy humana, a veces me equivoco y a veces la acierto. En mis viajes me acompaña mi cámara, mi cuaderno, donde escribo lo que veo y lápices de colores. Soy una negada para dibujar, pero me encanta colorear y tejer mandalas. Mi color favorito es el púrpura.

Tengo días buenos y días no tan buenos, lloro por cualquier cosa, soy sensible. Tengo mal despertar y a veces si me despiertan me asusto. Odio escuchar ronquidos. Soy puntual, no me gusta la gente que siempre llega tarde.

Me encanta el chocolate, en todas sus formas, en especial en helado. Me declaré oficialmente adicta al dulce de leche y los alfajores desde que los descubrí. Adoro el mar, pasear por la playa y escuchar las olas, aunque disfruto como una niña jugar con la nieve en la montaña. El mejor momento del día es poder contemplar un atardecer.

Amo leer un buen libro que me transporte a un lugar lejano. No me gusta mucho el invierno y si tengo frío, no consigo dormir. Prefiero estar mirando un paisaje que la tele. Amo aquellas conversaciones que arreglan el mundo y un buen abrazo. Odio las despedidas, me pongo muy triste.

Soy más de ciudad, pero necesito mucho momentos en la naturaleza. Me gusta el movimiento, comer en la calle y sentarme en un banco a contemplar el comportamiento de la gente que pasa, simplemente por curiosidad. Soy de acostarme tarde. Tengo la necesidad de irme pero también de volver.

Cuando estoy vajando, me gusta hablar con mi mamá seguido. Me encanta andar, ya sea por ciudades, mercados, playas, montañas, museos o por donde sea porque, para conocer un lugar, no hay nada mejor que recorrerlo a pie.

Tengo la manía de comprar imanes ahí donde voy y me encanta viajar en tren y en avión. Mi vida está muy lejos de lo que puedas llamar perfección, pero así es como yo soy feliz. Y sí, y mi pasión es viajar.

Un abrazo,

firma-farners